📖 Hace poco leí a mis hijos el cuento budista “El buey agradecido”.

Había una vez un buey, llamado Encantador, que quería hacer algo especial para su humilde amo y granjero, por lo bien que lo trataba. El buey propuso a su amo Bruni hacer una competición de tira y afloja con Amos, el buey más fuerte del vecino rico.

El granjero aceptó y se lo propuso a su vecino Chang, al que también le pareció una buena idea. El ganador se llevaría cien monedas de oro.

Llegó el día del torneo y vino mucha gente a verlo. Ataron una cuerda a los arreos de ambos bueyes. Empezó el tira y afloja y el duelo estaba muy igualado. Al cabo de un rato, el granjero Bruni se puso nervioso al ver que su buey no ganaba. Cogió un palo y le azotó mientras lo insultaba. Encantador, decepcionado, se dejó ganar.

Después de la competición, Bruni regañó al buey y Encantador le explicó que se rindió por el mal trato recibido, algo que nunca había ocurrido antes. El granjero se disculpó avergonzado justificando su pánico por perder. Encantador le perdonó y propuso otra competición con el buey del granjero Chang. El ganador se llevaría doscientas monedas de oro. El buey puso como condición que su amo fuera amable con él.

En el siguiente tira y afloja, el granjero animó efusivamente a su buey, incluso le dio palmaditas en el lomo para mostrar su afecto. Esta vez Encantador ganó la competición y Bruni le mostró su orgullo y gratitud.

Al final del cuento había la moraleja. Al lado del dibujo de un Buda había la siguiente reflexión:

  • “Aunque es muy fácil perder la paciencia y actuar de forma desagradable…”

A media frase mi hijo Adrià se levantó y se fue. ¿Adónde iba? 😡 ¡Tenía que escuchar la moraleja! Le eché una bronca y le dije que volviera. Leí la moraleja intentando disimular mi cabreo:

  • “Aunque es muy fácil perder la paciencia y actuar de forma desagradable, una persona sabia comprende que mostrar bondad y compasión es la mejor manera de sacar lo mejor de los demás.”

Mientras leía me di cuenta de la ironía. Yo quería que mi hijo escuchara la moraleja y fui el primero que se la pasó por alto mientras la decía 🤦🏻‍♂️

💌 Tú eres el mensaje

Hace años fui a la conferencia de un experto de la OCDE que habló sobre innovación en educación. Usó unas diapositivas cargadas de texto y su exposición fue muy formal y plana. El ponente se movía en las altas esferas de las políticas educativas pero daba la sensación de que sabía poco de la realidad de las aulas.

En ese mismo escenario había visto meses antes a otro ponente hablar sobre cómo crear escuelas que preparen para el futuro. La dio Richard Gerver, que fue director de la Grange School y logró un cambio radical: de ser una de las peores escuelas a ser un referente de innovación educativa para Reino Unido.

Cada uno de estos conferenciantes tenía su mensaje pero había una diferencia importante: el primero no era coherente con su mensaje. Nos habló de innovación pero dio una charla monótona y previsible. No era necesario que hiciera algo jamás visto en un escenario pero me molestó que alguien me diga cómo innovar en las aulas y fuera tan conservador a la hora de comunicar 🙄

Algo parecido me ocurrió a mí cuando leí con enfado a mis hijos la moraleja del cuento budista. El mensaje que les transmití no fue coherente con mis acciones.

Hombre señalando al espectador. Cuando cuentas historias, tú eres el mensaje.

Contar historias es algo inherente a la comunicación humana. Por eso algunos insistimos tanto en que usemos el storytelling también al comunicar en ámbitos no privados. Pero no sirve cualquier historia. Las historias que contamos tienen que ir acorde con nuestras acciones.

Tú eres el mensaje.

📡 Detectar una historia al contarla

La historia del incidente con el cuento budista no la recopilé el día que ocurrió, lo hice el día siguiente, cuando le conté a mi mujer lo que pasó y le dije que querría tener más paciencia en los momentos difíciles con nuestros hijos.

Al contar lo ocurrido, me di cuenta de que era una historia que podía recopilar. Tuve que contarla para darme cuenta de que era una historia digna de volver a contar 🤔 💭

Esta es una forma de recopilar historias para usar cuando comunicas, ya sea en una charla, formación como en un episodio de podcast o un artículo de blog. Cada vez que cuentes una historia personal, valora si puedes usarla en otro contexto. Si es así, apúntala tan pronto como puedas.

Portada del libro "Cuentos budistas para ir a dormir. Relatos sabios para inspirar y relajar" de Dharmachari Nagaraja

La historia del buey agradecido la leí en el libro «Cuentos budistas para ir a dormir: relatos sabios para inspirar y relajar«. Lo compré hace poco porque me gustan muchos de los valores del budismo y quería que mis hijos se empaparan un poco a través de estas historias.

Ahora me he dado cuenta de que esos cuentos son tan o más necesarios para mí como para mis hijos. Casi cada día les leo uno o más cuentos budistas y los valores de gratitud, bondad, paciencia o compasión me ayudan un poco más a intentar ser un buen padre (algo muy necesario cuando llevas casi tres meses confinado con tus hijos 😅).

A partir de hoy, fíjate en las historias que cuentas a los demás y anótalas para usar en un futuro. De hecho, te recomiendo que apuntes las historias que cuentas sin juzgar si te servirán en otro contexto más formal. Cuando llegue la ocasión, valora si la historia es adecuada según el contexto y lo que quieres enseñar.

👂🏼 Storytelling es también escuchar y reflexionar

La tercera cosa que aprendí a raíz de esta experiencia es que el storytelling es mucho más que contar historias.

Compartí esta historia con los suscriptores de mi lista de correo storytrainers y parece que tuvo buena acogida por algunos comentarios que me llegaron. Al cabo de unos días, en la comunidad Presentástico, Marina compartió esta reflexión:

  • Por cierto, cada vez me gustan menos estos cuentos con la moraleja tan explícita. Prefiero que el mensaje llegue con hechos en una historia, como de pasada, sin que el niño se dé demasiada cuenta. Creo que de otra manera algunos se lo toman como un sermón más de los adultos que lo saben todo y desconectan con más facilidad.

Marina me hizo reflexionar. Hasta ahora yo me había limitado a contar cada cuento y su moraleja. En alguna ocasión, resumía un poco la historia y reforzaba su mensaje con otros ejemplos más actuales. Pero no hice algo tan sencillo como preguntar y escuchar a mis hijos. O no lo supe hacer del todo bien. Alguna vez les preguntaba: «¿Qué os ha parecido el cuento?» y me respondían con un escueto: «Bien» y ahí terminaba la tertulia 😐

El poder de las historias: ilustración de niño en el espacio con escafandra conectada a un libro

Lo curioso es que en el libro «Cuentos budistas para ir a dormir» hay una página dirigida a los padres titulada «Comentar los cuentos» (que no había visto). Cito una parte del texto de dicho apartado (el resaltado en negrita lo he puesto yo):

  • Para obtener el máximo beneficio de la sesión de lectura es una buena idea leer un cuento cada vez y dedicar un tiempo a explorar qué ha entendido el niño; una magnífica forma de hacerlo consiste en animarlo a identificar los aspectos que le hayan resultado más significativos para su vida. Si bien puedes ayudarlo haciendo preguntas, asegúrate de no menospreciar sus respuestas. Reservar un tiempo para comentar los cuentos puede resultar una experiencia educativa y gratificante para ambos, ya que los relatos aquí presentados ofrecen varios niveles de lectura: por muchas veces que los leas, es posible que tu hijos descubra algún matiz nuevo en cada ocasión.

Y esa es otra de las cosas buenas del storytelling, que hay varias lecturas de una misma historia, ya sea porque cada persona hace una interpretación o porque descubrimos matices o ángulos nuevos al volver a escucharla.

La próxima vez que les cuente uno de estas historias budistas en vez de leerles la moraleja, les preguntaré para ver qué han entendido, qué les ha gustado y si les ha ocurrido algo parecido en sus vidas. Luego cerraré la boca y escucharé con mucha atención.

Que las historias te acompañen,

Carles Caño.

PD: Si quieres aprender a contar historias al comunicar, apúntate a la lista de correo storytrainers y recibirás técnicas, consejos y recursos sobre storytelling cada semana en tu buzón de correo.

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